El Valle Mágico del Saja

Descripción de la autoruta xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Mitos y Leyendas

 Los Caballucos del Diablo personifican la leyenda cántabra de San Juan, fiesta muy popular en Villanueva.  Son caballos infernales alados que surcan el cielo, siembran caos, atacan caminantes e infligen castigos eternos.

 Las Mozucas del Agua de los alrededores de Herrera las ninfas de fuentes y ríos cántabros. Emparentadas con las anjanas, habitan palacios sumergidos, tejen hilos mágicos y simbolizan la belleza y el poder del agua.

 Los Trentis son los duendes de bosques como este de Mazcuerras.  Son pequeños y traviesos y se camuflan con hojas y musgo. Protectores de niños y ancianos, les gusta liarla y salir huyendo entre risas y volteretas.

 Es la leyenda de un joven que, tras intentar talar un árbol en Ucieda, se aventura a liberar a una doncella encantada. Pero cuando sale de la cueva del hechizo el tiempo que ha pasado es … su castigo.

 Estas hadas de las fuentes y cuevas de Ruente protegen la naturaleza y recompensan la bondad. Pequeñas y luminosas, portan un mágico bastón coronado por una estrella con el que iluminan la noche, y hacen brotar nuevas fuentes.

 El Roblón, como el famoso Cubilón de Monte Aa, es un árbol viviente gigante que simboliza la fuerza temida del bosque. Tomó vida tras abrazar a una joven en una tormenta, y camina por los montes devastándolo todo.

 Una antigua leyenda de Carmona habla de una fuente bendita que tenía, entre otras bondades, cuidar los matrimonios. La historia cuenta la historia ejemplar de los castigos que tuvo un joven que profanó la fuente.

 Contaban por Sopeña que El Pecu fue un niño desobediente transformado en cuclillo. Cada primavera anuncia la estación con su canto pe-cu, pecu, y predice, de forma burlona e incierta, el destino amoroso de las mozas

 Esta leyenda cuenta que un soberbio hidalgo de Sopeña prometió a su hija por el inexistente tesoro escondido en una cueva. Un joven inocente, enamorado, lo busca, pero lo único que encuentra es una burla cruel.

 La representación de la amenaza silenciosa del bosque. Este Cuegle que vivía en los alrededores de Terán es una criatura pequeña, nocturna, de tres ojos y un cuerno que espía a los humanos y ataca por sorpresa.

 Esta criatura legendaria de Selores, de ojos amarillos y mirada mortal, es una mezcla de lechuza y murciélago, de sangre aceitosa y corazón de piedra. Alimenta el terror, excava remolinos y tiñe los ríos de rojo al morir.

 El Ojáncanu, como el que Manuel Llano sitúa cerca de Renedo, habita cuevas, destruye cultivos y bosques, roba ganado y aterroriza a los pueblos con sus largas melenas, sus manos de diez dedos y sus dos hileras de dientes.

 Contaban en Viaña que el Ramidreju era una criatura única cada cien años.  De cuerpo largo y hocico de jabalí, excavaba galerías y su piel de tonalidades negras y verdes podía curar enfermedades o guiar hacia tesoros escondidos.

 Las anjanas de  Los Tojos eran altas, delgadas, bellas y podían transformarse tocando su corona con el bastón. Consolaban a las mozas tristes, y guiaban a los pastores para encontrar los  animales perdidos en los montes.

 Podríamos encontrar a El Musgoso en los alrededores de Bárcena Mayor. Cubierto de musgo, protege robledales y hayedos, alerta de peligros con su flauta, ayuda a pastores y desorienta a quienes no respetan la naturaleza.